Ciberseguridad en empresas: una prioridad para oficinas y despachos

La Generalitat Valenciana ha presentado Talaia, el nuevo Centro Valenciano de Ciberseguridad, una iniciativa destinada a reforzar la protección digital de la Comunitat Valenciana y acercar servicios de prevención, vigilancia y respuesta a ciudadanía, administraciones y empresas. El anuncio llega en un momento en el que la ciberseguridad en empresas ha dejado de ser una cuestión exclusiva de grandes compañías. Hoy afecta a cualquier oficina, asesoría, despacho profesional, pyme o negocio que trabaje con datos, facturación electrónica, banca online, correo corporativo o servicios en la nube.

La puesta en marcha de Talaia debe servir como recordatorio: la ciberseguridad no empieza cuando se produce un ataque, sino mucho antes. Empieza en la organización de accesos, la formación del equipo, la protección de dispositivos, la gestión de copias de seguridad y la existencia de un protocolo mínimo para actuar si algo falla.

 

Un riesgo cotidiano para cualquier empresa

Según los datos difundidos por la Generalitat, el centro especializado en ciberseguridad ha gestionado desde 2007 más de 26.000 ciberincidentes. Solo en 2025 recibió 15.000 millones de eventos de seguridad, que derivaron en más de 61.000 alertas y 4.841 incidentes gestionados.

Estas cifras ayudan a entender la dimensión del problema. Los ataques digitales no son episodios aislados. Forman parte del funcionamiento ordinario del entorno económico actual. Por eso, una empresa no puede limitarse a pensar algo así: “A nosotros no nos va a pasar”. En ciberseguridad, el tamaño no siempre protege: muchas organizaciones pequeñas son vulnerables porque cuentan con menos recursos, menos protocolos y menos formación interna.

Para una oficina o un despacho profesional, un incidente puede traducirse en pérdida de documentación, bloqueo de equipos, interrupción de la actividad, robo de datos de clientes, suplantación de identidad, fraude en pagos o daño reputacional.

 

La primera barrera es el equipo

La ciberseguridad suele asociarse a programas informáticos, firewalls o sistemas avanzados de detección. Todo eso importa, pero la primera línea de defensa continúa siendo el equipo humano. Un correo fraudulento, un enlace malicioso, una contraseña repetida o una factura falsa pueden ser suficientes para comprometer una organización.

Por eso, cualquier empresa debería incorporar una formación mínima y periódica. No se trata de convertir a todo el equipo en especialistas técnicos, sino de establecer hábitos claros: desconfiar de correos inesperados, verificar remitentes, no descargar archivos dudosos, no facilitar credenciales por teléfono o email, revisar cambios de cuenta bancaria en proveedores y comunicar cualquier sospecha.

También conviene fijar una regla interna sencilla: cualquier petición urgente de transferencia, modificación de cuenta bancaria o envío de documentación sensible debe verificarse por otro canal. Una llamada directa al proveedor o al cliente puede evitar un fraude importante.

 

Contraseñas, accesos y doble verificación

Uno de los errores más habituales sigue siendo el uso de contraseñas débiles, repetidas o compartidas. Lo recomendable es utilizar contraseñas robustas, distintas para cada servicio y gestionadas mediante herramientas seguras.

Siempre que sea posible, debe activarse la autenticación multifactor o doble verificación. Esta medida añade una capa adicional de seguridad: aunque un atacante consiga una contraseña, necesitará un segundo factor para acceder al sistema. Es especialmente importante en correo corporativo, banca online, almacenamiento documental, programas de facturación, CRM y plataformas con información sensible.

También conviene revisar quién tiene acceso a qué. No todos los trabajadores necesitan entrar en todos los documentos, bases de datos o aplicaciones. Aplicar permisos por perfiles reduce el impacto de un posible incidente.

 

Copias, actualizaciones y protocolo

La copia de seguridad sigue siendo una de las medidas más simples y decisivas. En caso de ransomware, pérdida accidental de información o fallo técnico, disponer de copias actualizadas puede marcar la diferencia entre una interrupción asumible y un bloqueo grave de la actividad. Lo recomendable es contar con copias automáticas, periódicas y verificadas. No basta con “tener copia”: hay que comprobar que funciona y que puede restaurarse. También conviene que al menos una copia esté separada de los sistemas principales.

Junto a ello, debe mantenerse actualizado todo el entorno de trabajo: sistemas operativos, programas, antivirus, navegadores, aplicaciones de gestión y herramientas en la nube. Muchas actualizaciones corrigen vulnerabilidades conocidas. Cuando un incidente afecta a datos personales, la empresa no solo debe resolver el problema técnico. También debe valorar si existe una brecha de seguridad conforme al Reglamento General de Protección de Datos. Si existe riesgo, puede ser necesario notificarlo en un plazo de 72 horas.

 

Recomendaciones para los asociados de OFYDES

Para ordenar prioridades, cualquier empresa puede empezar por una revisión realista de su situación actual. La primera medida es revisar los accesos: quién entra a cada sistema, con qué permisos y si se utiliza doble verificación. La segunda es mejorar las contraseñas, eliminando claves compartidas, repetidas o débiles. La tercera es formar al equipo, especialmente en phishing, fraude por correo, suplantación de identidad y uso seguro de documentos.

A ello debe sumarse la activación de copias de seguridad automáticas y verificadas, la actualización periódica de equipos y aplicaciones, la revisión de proveedores tecnológicos y la protección del teletrabajo. También es importante controlar el correo electrónico mediante filtros, cautela ante enlaces o adjuntos y verificación de pagos.

 

Una responsabilidad compartida

La creación del Centro Valenciano de Ciberseguridad refuerza el papel de las instituciones públicas en la prevención, asesoramiento y respuesta frente a amenazas digitales. Pero la protección efectiva empieza dentro de cada organización.

Para los asociados de OFYDES, el mensaje es claro: la digitalización de oficinas y despachos debe ir acompañada de una ciberseguridad proporcionada, práctica y constante.